En 2008, el camino de Karla Rojo de la Vega y el mío se cruzaron por primera vez; ella era una joven veinteañera que empezaba como editora de moda. Hoy, después de muchos años, volvemos a encontrarnos, y es maravilloso ver cómo su búsqueda por ser mejor persona la ha llevado a desarrollar su talento como escritora y artista plástica. Te invito a conocerla en esta entrevista.
Por: Vero Aguirre. Foto: Roberto Ramírez.
Ver a Karla luego de tanto tiempo y comprobar que su sonrisa y su mirada no han cambiado es extraordinario: siguen tan abiertas y francas como cuando la conocí. Algo que sí ha cambiado es su forma de ver la vida, y es evidente su madurez. Por varios años, la vida la llevó por el camino del servicio público. Pero el destino hizo de las suyas (como tantas veces), y la pandemia la empujó a compartir sus obras en Instagram. Para sorpresa suya, el entusiasmo por su trabajo fue tal que muy pronto lo expuso en recintos y galerías importantes. Actualmente prepara su nueva exposición, que tendrá lugar en el Consulado de México en Houston.
Al preguntarle cómo se describe, Karla respondió: “Soy una mujer muy curiosa. Desde niña me encanta explorar el mundo. Me considero adicta a la evolución, y me gusta la vida de forma integral: lo físico, lo mental y lo espiritual. Me gusta estudiar. El tema que más comparto es la expansión y la evolución de la conciencia, y busco lograrla por diferentes medios, porque uno nunca me basta. Entonces, además de la pintura, escribo. También la canalizo en el servicio, trabajé muchos años en el servicio público. Soy terapeuta transpersonal y de sanación energética. Me encantan los animales, la naturaleza, y me gusta conocer nuevos lugares y tener nuevas aventuras. Para mí, lo empírico es lo más importante”.
Desde muy pequeña, Karla empezó a escribir sus pensamientos y reflexiones. Llegó a tener cerca de ochocientos cuadernos llenos con lo que escribía. Es una persona muy analítica, y todo el tiempo explora, piensa, genera conclusiones, busca construir, hace propuestas y las plasma por escrito de manera personal. Un día se preguntó: “¿Qué tal si publico estos apuntes? Podrían ayudar a alguien como me ayudaron a mí”, y así surgió su primer libro, Laswell, la historia de una mujer que desde niña sufre abuso y violencia, y al crecer se da cuenta de que puede transmutar ese dolor en oportunidad de crecimiento y evolución. Es un libro fácil de leer, y sobre todo muy sanador, consideró. La editorial Porrúa acaba de publicar su segundo libro, Luna solar. Es un estudio integral de las dos energías opuestas que se complementan, como la luna y el sol, el ying y el yang, el blanco y el negro, lo femenino y lo masculino. Al respecto, comenta: “Para escribir Luna solar exploré desde las artes marciales, el taichi y el entendimiento de lo femenino y lo masculino, independientemente del sexo biológico y las preferencias sexuales. Mi esposo fue un gran maestro, y aunque él no lo sepa, escribió ese libro conmigo, porque este entendimiento de las energías es una proyección permanente de tu pareja como espejo, y eso nutre muchísimo el ser”.
Cuestionada sobre qué la llevó a las artes plásticas, Karla nos dice: “Desde niña me encantó pintar. Sin embargo, cuando llevaba mis dibujos a la escuela, muy emocionada, y la maestra me decía: ‘Estas líneas están mal’, y las borraba, sentía que restringían mi creatividad. Eso me llevó a hacer dibujos solo para mí. Siento que en la sociedad donde vivimos truncan nuestros procesos y hay demasiados juicios. No nos damos cuenta de que cada quién tiene su propio código de la existencia. Nada está bien, nada está mal; la creatividad no tiene límites, y eso hace a las obras de arte únicas. A raíz de la pandemia empecé a compartir un poco más de mis procesos —porque, claro, no podíamos ir afuera, y nos tocaba ir adentro; en esa conexión y en ese espacio compartía mis dibujos, mis pinturas, mis escritos—. Curiosamente, a la gente empezó a gustarle, me preguntaron si los vendía, y fue difícil al principio, porque siendo algo íntimo para mí, me preguntaba: ‘¿Cómo voy a comercializar esa esencia, tan mía?’. No era como regalarle o venderle un mueble a alguien, lo consideraba especial. Después fue migrando mi concepción sobre el arte, y dije: ‘Bueno, esto es increíble, y agradezco mucho que a alguien le guste lo que hago, y considere tener una pieza mía en su espacio’. Así empecé a comercializarlo. Sin querer, la vida empezó a guiarme por ese camino”.
Karla se inspira en sus experiencias para dar vida a sus obras. Para ella, lo empírico es el último grado del aprendizaje. Uno solo puede ver líneas, pero al final, esas líneas transmitirán algo a una persona. Al respecto, comenta: “Te diría que mi inspiración es la vida misma, la existencia, y los procesos que llevamos como seres humanos mientras evolucionamos en este juego llamado humanidad”.
En su colección Co-creación encontramos obras que juegan con el negro, el blanco y los grises. En contraste, la nueva exposición está llena de colores. Al respecto, ella menciona: “Estuve explorando el yin y el yang por cuatro años. Esas colecciones eran justamente blanco y negro, fue un periodo de mi vida bastante dual. Exploré tanto la luz como la oscuridad; las dos me parecen importantes y fundamentales para la evolución del ser. Creo que como humanidad estamos acostumbrados a buscar la luz y rechazar la oscuridad, pensar que está mal y alejarnos de esos procesos, cuando al final una semilla necesita estar bajo tierra, en la oscuridad, para germinar y —entonces sí— buscar la luz. Así que esos periodos de soledad, de contención, de observación del mundo, de estar dentro de nosotros, son vitales. Con frecuencia, ir al interior es reconocer esa parte oscura, que a veces confundimos con maldad. La oscuridad también es hermosa, en sus intrincados procesos. Después de eso, me di cuenta de que mi búsqueda por encontrar el centro en mi vida había terminado, porque descubrí que siempre estuve ahí, que hacía estos traslados a la luz y a la oscuridad para observar el centro. Entonces, la colección en la que trabajo se llama La vaca multicolor. Es una ciudad que Nietzsche describe en su libro Así habló Zaratustra, y justamente es la integración divina de lo físico, la mente, el espíritu, lo femenino y lo masculino, donde converge todo sin juicio. Más allá del blanco y el negro, es un abanico de colores y de oportunidades”.
En muchas de sus obras vemos materiales reusables, y al respecto nos dice: “Hoy en día, como está el mundo, con tantos productos que utilizamos, la contaminación y la huella que dejamos, debemos generar conciencia. Trabajé varios años en servicio público, en Semarnat, y estar en contacto con la biodiversidad, ver de cerca la flora y la fauna —porque una cosa es que te encante la naturaleza y te gusten los perritos, bajar al jardín o ir al parque, pero darte cuenta del impacto que generamos en las especies con los materiales que utilizamos es muy distinto— no me permite “hacerme de la vista gorda”. Desde entonces dije: ‘La mayoría de los materiales que use en mis procesos deben ser reciclados’. Empecé a usar telas de algodón reciclado, maderas que se supone que eran desperdicio, y digo ‘se supone’ porque tengo una pieza, una escultura de madera, que desde que vi el tronco en la basura ya era arte per se. Digamos que yo solo lo resignifiqué o le regresé su vocación natural de arte. Todo se puede utilizar y reutilizar”.
La mayor satisfacción que su obra ha dado a Karla Rojo de la Vega es que la gente conecte con el sentimiento y la visión con que se creó la pieza. Es algo, nos dice, que “se vuelve hermoso”. Te invito a que veas y leas la obra de esta artista mexicana, donde pone su esencia, sus búsquedas y encuentros.
Karla en pocas palabras
¿Cuál es el principal rasgo de tu carácter?
Fortaleza.
¿Qué cualidad aprecias en un hombre?
La bondad.
¿Y en una mujer?
La empatía.
¿Qué esperas de tus amigos?
Lealtad.
Tu ocupación favorita…
El arte.
Tu idea de la felicidad…
Compartir.
¿Cuál sería tu mayor desgracia?
Perder a mi esposo.
¿En qué país desearías vivir?
En México, sin duda. Creo que estoy en el lugar donde quiero estar.
Tu color favorito…
El morado.
¿El ave que prefieres?
El águila.
Tus autores favoritos…
Nietzsche y Antonio Velasco Piña.
Héroe de ficción…
Superman.
¿Y tu heroína?
Electra.
Tu músico favorito…
Ludovico Einaudi.
Tu pintor favorito…
Leonora Carrington.
Tu héroe de la vida real…
Mi esposo.
¿Qué hábito ajeno no soportas?
La poca presencia.
Una figura histórica que te ponga de malas…
Hitler.
¿Qué virtud desearías poseer?
Poder comunicarme de manera gentil y amorosa todo el tiempo.
¿Cómo te gustaría morir?
Amada y amando.
¿Tienes algún lema de vida?
Ser y dejar ser.