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Osvaldo de León: disciplina, fe y familia

Con más de dos décadas en la actuación, Osvaldo de León vive una etapa grandiosa: un artista que abraza la madurez, un hombre guiado por su fe y un padre que entiende la disciplina como un acto de amor. Entre la evolución creativa, la vida familiar y una Navidad que celebra lo esencial, comparte con nosotros el equilibrio que sostiene todo cuanto es él. Texto: Alma Balderas. Fotos: Cortesía


Hay actores que perfeccionan su oficio con el tiempo, y otros —muy pocos— que lo enriquecen con la evolución de su propia vida interior. Osvaldo de León pertenece a este último grupo. Con dos décadas de trayectoria, una identidad binacional y una sensibilidad que ha crecido a la par de su experiencia, el actor se halla en un momento de plenitud profesional, emocional y espiritual.

Nacido en Texas y criado en Matamoros, México, Osvaldo aprendió pronto que los sueños requieren disciplina, pero también propósito. Por eso, mientras su carrera avanza con proyectos que honran sus convicciones, su verdadera fortaleza está en otro lugar: su familia. Al lado de su esposa, la actriz Victoria Camacho, y de sus tres hijos, ha construido un hogar que hoy es su mayor fuente de inspiración.

“Mi familia es el motor que me hace tratar de ser mejor cada día”, confiesa. Esa filosofía se refleja en su trabajo: en su selección de papeles, en su proceso creativo y en su percepción del trabajo actoral como un camino en constante expansión. Para Osvaldo, el papel más complejo siempre es el que viene, porque él mismo cambia, crece y se vuelve más consciente del mundo que lo rodea.

En esta edición de fin de año, lo acompañan en la portada quienes representan su éxito más profundo: su esposa, la actriz Victoria Camacho, y sus tres hijos. Juntos, nos brindan un retrato íntimo a la vida de un hombre guiado por su fe, el amor y la convicción de que los valores verdaderos se celebran —y se viven— todos los días.

¿Cómo te describes hoy, en esta etapa de tu vida?
Es difícil describirme a mí mismo, sería como ponerme en una cajita. Pero algo que me ha caracterizado toda la vida es mi disciplina, la capacidad de soñar y la fe. Soy un hombre familiar y de pocos, pero verdaderos amigos.

Con más de dos décadas de trayectoria, ¿cuál ha sido el papel que más te ha retado como actor?
El siguiente papel será el más complejo. Al ir madurando y viviendo esta experiencia llamada vida, mi bagaje de emociones crece, mi entendimiento del mundo aumenta, mi corazón se vuelve más sensible. Soy más consciente de todo. Eso hace que aborde mis personajes con una lupa cada vez más potente.

¿Qué criterios aplicas hoy en día para elegir nuevos proyectos?
Busco proyectos que no vayan contra mis convicciones. Mi propia evolución hace que me vuelva más picky con el tiempo.

¿Cómo ha evolucionado tu proceso creativo?
Hay un proverbio chino que me encanta. Habla de un pintor reconocido en todo el imperio. El emperador le pidió una pintura especial; el pintor dijo que requeriría unos días. Pasaron años y décadas. Cuando el emperador le recordó la petición, él simplemente tomó sus pinceles y, en menos de cinco minutos, creó una obra maestra.
Creo profundamente en eso: en que todo lo vivido, todo lo trabajado, todo lo acumulado —los éxitos, los errores, las heridas, las alegrías— se integran en tu arte. Llega un momento cuando lo que parece fácil solo lo es porque has dedicado la vida entera a llegar ahí.

¿Hay algún género o personaje que aún no hayas explorado y te gustaría interpretar?
Pude hacer unas escenas de Hamlet. Me quedé con ganas de representar la obra completa. Dato curioso: existe una versión de Hamlet escrita por mi gran amigo, el dramaturgo Medardo Treviño, y ya le eché el ojo a ese libreto.

¿Cómo equilibras tu vida familiar con las exigencias de la actuación?
Dándole el lugar y el respeto que corresponde a cada uno. Mi familia es el motor que me hace tratar de ser mejor cada día, y eso incluye la actuación.

¿Qué enseñanzas buscas transmitirles a tus hijos?
Que soñar es importante, y que, si a eso le agregas disciplina y constancia, puedes lograr lo que te propongas.

¿Qué significa para ti la familia en esta etapa de tu vida y tu carrera?
Mi verdadero éxito.

¿Cómo celebran tradicionalmente la Navidad en casa?
Muchas de las cosas que hacemos en Navidad las hacemos durante el año. Pero en esta época en específico enfatizamos el verdadero motivo de la Navidad, que va más allá de reuniones y regalos. Celebramos a Jesús. Y, por supuesto, acompañamos toda esta atmósfera con la deliciosa comida que hace mi esposa.

¿Qué valor te gustaría que tus hijos recordaran de estas celebraciones cuando crezcan?
La bondad, la gratitud, la humildad, la empatía.

Su última actuación: Santiago en Cautiva por amor

  • En 2025, Osvaldo de León protagonizó Cautiva por amor, telenovela de TV Azteca en la que dio vida a Santiago, un policía encubierto que se infiltra en una red de trata de personas. El papel marcó su regreso a la televisora veinte años después y representó un reto emocional por la carga social de la historia. Sobre este personaje, Osvaldo ha dicho que lo aceptó porque buscaba “visibilizar realidades que preferimos no ver”, y porque necesitaba un proyecto alineado con sus convicciones.

Actor: Osvaldo de León @osvaldodeleonof
Fotografía: Dani Escoffie @daniescoffie_photography
Agencia: EmiRec @emirecmx
PR: Yanko Bribiesca @yanko_bribies

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