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Adela Sustaita, su guía de vida es el amor 
Karla Rojo de la Vega, en búsqueda constante 

Adela Sustaita, su guía de vida es el amor 

Originaria de Poza Rica, Adela es una mujer espontánea y generosa, que lleva su vida conforme a los dictados del corazón. Hoy su prioridad es su esposo Mariano y su hija Farah. Busca trascender haciendo el bien a las personas a su alrededor, siempre con la guía que su padre le dio desde pequeña. Conozcamos un poco más de Adela en esta conversación, abierta y llena de amor. 

Por: Verónica Aguirre. Fotos: Roberto Ramírez. 

¿Cómo fue tu vida en Poza Rica? 

Fue la mejor infancia. Siempre estuve rodeada del amor de mis padres y mis tres hermanos. Viví ahí hasta los 23 años; en ese tiempo, mi ciudad natal era muy bonita y segura. Hoy, por desgracia, no se vive igual. Pero por entonces pude tener paz al lado de mi familia. 

¿Qué te llevó al estilismo? 

La verdad, quería ser chef, ese siempre fue mi sueño. Pero un día, mi papá (†) me dijo: “¿Qué quieres estudiar, hija?”, y le contesté: “Me encantaría ser chef”. Él quería que fuera abogada, y llegamos al acuerdo de que me tomaría un año sabático para pensarlo mejor. En ese momento entré a una escuela de imagen en Puebla, porque mis hermanos estudiaban aquí en ese entonces. Tomé esa decisión porque me enamoré del maquillaje, y conocí a una maestra increíble que me llevó de la mano a descubrir el arte de maquillar. 

¿Cuál fue el primer trabajo que te hizo decir: “Esto es lo mío”? 

No tengo un momento en particular. Me inicié en concursos de belleza, y durante varios años me tocó peinar y maquillar a las reinas del Carnaval de Veracruz. Ahí me hice conocida; sin embargo, con el tiempo me especialicé en novias y eventos sociales. Abrí mi estética en el puerto de Veracruz y ahí conformé un equipo increíble. Hoy son grandes profesionales en el diseño de imagen en la CDMX. 

De esa época, ¿qué amigos conservas todavía? 

A la mayoría. Les tengo un cariño enorme, porque empezamos de cero con un proyecto muy bonito, y hasta la fecha seguimos en contacto. La mayoría emigró a otras ciudades, todos se independizaron. Siento un aprecio muy especial por Javier Díaz, un chico que no tenía conocimientos sobre estilismo, pero lo motivé tanto a que se preparara, y la clientela empezó a amarlo. Se hizo tan famoso en el puerto de Veracruz que un día que me dijo: “Ade, quiero probar suerte en México”. Para mí fue como un hijo. Actualmente es uno de los mejores y más reconocidos estilistas en Latinoamérica. Peina celebridades como Belinda. En ese equipo también estuvieron Axel Díaz, Carlos Méndez y Frank Ruiz. 

¿Qué te gusta más de expresarte a través del maquillaje? 

Ver a mi clienta mirándose en el espejo y que me diga: “¡Guau! Superaste mis expectativas”, o que confíe en mi trabajo desde que llega y me diga: “Haz lo que quieras”. Eso como maquillista te lleva a querer ver feliz a tu clienta. Siempre he respetado a mis clientas y su decisión es mi límite, hasta donde ellas se sientan bien. Esto es especialmente cierto en el día de su boda: es el día más feliz de su vida, y que me dejen ser parte de ello es increíble. Después de treinta años, sigo poniéndome nerviosa, porque es un gran compromiso que te dejen participar en su alegría. 

¿Cuáles son las tendencias de este año? 

Pieles más limpias, no tan cargadas, todo basado en la personalidad de la clienta. Hay quienes prefieren un maquillaje muy natural, y otras, como yo, a quienes les encanta la producción. También vienen las tendencias retro, las sombras difuminadas de un solo color, y los colores cálidos siguen en tendencia. 

¿Cuál es tu marca favorita de México, y por qué la elegiste? 

Los maquillistas tenemos un sinfín de productos. Es una pregunta difícil, porque todas las marcas tienen algo a su favor. En algunas me gustan los rubores, en otras las bases y los polvos. Una de mis favoritas es Make Up For Ever. Ofrece una gama muy completa, y aunque en México ya no la venden, es una línea muy completa para un maquillista. Chanel y Dior son otras marcas favoritas, al menos por ahora. 

¿Te gustaría tener tu propia marca de maquillaje? 

En este momento, no. Quizá en el futuro pueda pensar en desarrollar algo profesional. Estaría increíble hacer algo con mi propio estilo. ¡Sería padrísimo! 

¿Te gustaría hacer tutoriales de maquillaje en TikTok? 

No, no soy muy fan de hacer tutoriales. Los veo en Instagram y TikTok, pero hacerlos es muy diferente. Desde que nació mi hija cambiaron mis prioridades. En estos seis años he dedicado la mayor parte del tiempo a ser mamá y esposa. He bajado en 50% mi trabajo. En este momento quiero retomarlo, porque mi pequeña ya creció. 

¿Por qué te especializaste en maquillar novias? 

Para mí, maquillar novias es único. Valoro la confianza que la novia deposita en mí en el día más importante de su vida. Además, la felicidad que irradian no se compara con nada, hasta ese momento. El día de la prueba se ven muy lindas y dicen: “¡Guau!”. Pero el día de la boda es algo que no puedo describir. En ese momento parece que soy parte de su familia. En treinta años de trabajo me han tocado miles de experiencias hermosas: ver la alegria del papá y la emoción de la mamá es incomparable. 

¿Cómo es un día en la vida de Adela Sustaita? 

Es un día muy ajetreado. Me levanto a las 05:30 de la mañana, me arreglo, levanto a mi hija para llevarla a la escuela y voy al gimnasio, así comienza mi día. Mis mañanas son mis mañanas: es el tiempo que me dedico yo, para atender asuntos personales y a veces para ver amigas. Si tengo algún compromiso, asisto, regreso a casa y coordino la comida del día. Las tardes son de mi hija; por eso mis mañanas son tan importantes. Las noches, después de acostarla, son para mí y para mi esposo, que llega de trabajar. Disfrutamos al platicar cómo nos fue en el día. Soy un tanto nocturna, y me duermo entre las 11:00 y las 12:00 de la noche; aprovecho para hacer cosas en casa, porque a veces no me da tiempo en el día. 

¿Cómo cambió tu vida con el nacimiento de Farah? 

Por completo. Después de intentarlo por varios años, llegó a nuestra vida en un momento muy especial para mí. Deseaba mucho ser mamá. Farah llegó en la época cuando mi papá falleció, y creo que vino a darnos alegría y felicidad, como el significado de su nombre. Cambió nuestra vida después de la pérdida, no solo la mía. Ella deja una huella imborrable en quienes la conocen, tiene un gran corazón. 

¿Cómo elegiste la escuela para Farah? 

Elegimos un colegio donde potenciaran lo mejor de ella, porque tiene una personalidad única; no es una niña promedio. Queremos que desarrolle todas sus capacidades, y era imprescindible que le enseñaran los mismos valores que le hemos inculcado en casa. 

Cuéntanos un poco sobre tu amistad con Patraka. 

Es mi gran amigo desde hace muchos años. Lo conocí en el puerto de Veracruz cuando yo vivía allá, por medio de los concursos de belleza. Es un ser humano excepcional, y hoy es uno de los mejores diseñadores de joyería y coronas del mundo. Él diseña las coronas de los concursos de belleza internacionales, trabaja en más de cincuenta países. Siento una gran admiración por él, como amigo y también como profesional. Me da un gusto enorme ver el éxito que ha tenido. 

Otra pasión que no sea el maquillaje… 

Amo cocinar. Como te dije, antes de ser maquillista quise estudiar gastronomía. Doy cauce a la pasión por la cocina en casa, para mi familia. En cada festividad cocino para mis amigos y familiares platillos de mi tierra. En noviembre hacemos la tamadeliza (o sea, la “tamaliza de Adela”). Es una ocasión especial que empezó siendo solo para la familia, por una tradición que me inculcó mi papá. Con el tiempo ha crecido, y he hecho hasta novecientos tamales de siete sabores diferentes. También hago el pan de muerto con una receta de mi familia. Para Navidad organizo un buffet con varios platillos, para que nuestros invitados prueben de todo. En cada festividad importante, siempre cocino yo. 

¿Qué te lleva a compartir tus dones con quienes menos tienen? 

La gran muestra de amor que es compartir con quienes menos tienen la traigo de familia. Mi papá viene de un entorno muy humilde, y nos transmitió desde pequeños el amor por el prójimo, y el gusto por compartir, dar y sentir empatía con los demás. 

El mejor consejo que te dio tu papá… 

Mi papá solía dar consejos. Aunque no terminó ni la primaria, era la persona que mejores consejos daba, por su experiencia. Tenía una frase muy bonita: “Mírate viejo, pero nunca solo”. Siempre la tengo presente. En la vida hay que sumar y hacer el bien, para que lleguemos a una vejez feliz, y siempre acompañados. 

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