Hay viajes que se quedan en simples recuerdos, y otros, los mejores, que terminan convertidos en parte de nuestra historia. Así fue mi recorrido por Argentina de norte a sur, un país inmenso y apasionado que parece cambiar de alma en cada kilómetro. Desde hace algunos años quería visitar lo que para mí es el fin del mundo en Latinoamérica. Además, quise conocer la tierra de personajes como el polista Adolfo Cambiaso, el músico Gustavo Ceratti, el actor Ricardo Darín y los futbolistas Lionel Messi y Diego Armando Maradonna. Así se inició esta aventura. Por Victoria Pérez Abad
Buenos Aires: la elegancia de la capital argentina
Mi llegada a Buenos Aires fue el inicio perfecto. La capital argentina tiene una elegancia nostálgica que enamora desde el primer instante. Caminar por Recoleta entre edificios de arquitectura europea, perderme en las calles bohemias de San Telmo o descubrir la creatividad de Palermo fue entender por qué la ciudad es una auténtica joya del continente. Las noches porteñas tienen una magia especial: cenas interminables, vino argentino y el sonido lejano de un tango, que me recordó a Al Pacino bailando Por una cabeza en la cinta Perfume de mujer. Durante mi estancia, el histórico Alvear Palace Hotel se convirtió en un refugio elegante, pleno de tradición y lujo clásico, mientras una visita al moderno Faena Hotel Buenos Aires, diseñado por Philippe Starck, me mostró el lado contemporáneo y artístico de la ciudad.


Tras unos días en la capital emprendí el viaje hacia el norte, una región donde los paisajes parecen pintados a mano. En Salta descubrí una ciudad cálida, con espíritu colonial y tradiciones profundas. Las empanadas salteñas, la música folclórica y la hospitalidad de su gente dieron a cada momento un encanto especial. Desde ahí continué hacia Jujuy, donde la naturaleza ofrece uno de los escenarios más impresionantes del continente: la Quebrada de Humahuaca. Ver el Cerro de los Siete Colores al amanecer fue un momento irrepetible, sin palabras que lo describan completamente. El paisaje cambia su tonalidad con la luz, y el silencio de las montañas crea una sensación de paz absoluta. En esta región me hospedé en House of Jasmines, una propiedad rodeada de belleza natural y un ambiente tranquilo, y más tarde en Manantial del Silencio, un hotel boutique integrado al paisaje andino.
Mendoza, entre uvas y viñedos
El viaje continuó hacia Mendoza, donde los viñedos al pie de los Andes dibujan una postal inolvidable. Mendoza tiene un ritmo distinto; aquí todo invita a disfrutar con lentitud: una copa de malbec frente a las montañas, comidas al aire libre y tardes enteras recorriendo bodegas. Descubrí que el vino argentino no solo se bebe, también se vive. Entre barricas, catas privadas y atardeceres dorados, comprendí por qué esta región es una referencia internacional del turismo de lujo. Hospedarme en Cavas Wine Lodge fue una experiencia extraordinaria, rodeada de viñedos y silencio, mientras The Vines Resort & Spa ofreció una combinación perfecta entre refinamiento, gastronomía y encanto natural.


Ushuaia, el fin del mundo
Pero el sur argentino guardaba el momento más impactante del viaje. Llegar a la Patagonia fue descubrir una dimensión distinta de Argentina. En Bariloche, los lagos cristalinos y las montañas nevadas crean paisajes que parecerían recién desempacados de Europa… si no conservaran intacta la esencia patagónica. El legendario Llao Llao Hotel & Resort fue el escenario ideal para admirar amaneceres espectaculares.
Sin embargo, nada me preparó para la experiencia de visitar el Glaciar Perito Moreno. Estar frente a esa inmensa pared de hielo azul es comprender nuestra insignificancia ante la naturaleza. El sonido del glaciar quebrándose, el viento helado y la inmensidad del paisaje crean una sensación difícil de explicar. Por momentos, el silencio domina todo; después, el estruendo de enormes bloques de hielo cayendo al agua recuerda que el glaciar está vivo. Fue, sin duda, uno de los momentos más emocionantes del recorrido y una experiencia que cambia la manera de mirar el mundo.
El viaje terminó en Ushuaia, “la ciudad del fin del mundo”. Ahí, entre montañas nevadas y el Canal Beagle, percibí a Argentina en su punto más salvaje y majestuoso. Navegar entre paisajes australes y respirar el aire frío del extremo sur fue el cierre perfecto para una travesía inolvidable. La estancia en Arakur Ushuaia Resort & Spa dio el toque final a la experiencia con sus vistas privilegiadas.




Argentina no es un destino más; es un país que se siente profundamente. Cada región tiene una personalidad distinta, cada paisaje parece pertenecer a otro mundo, y cada experiencia deja una huella imborrable. De norte a sur, este viaje me mostró un territorio lleno de contrastes, pasión y belleza infinita. Un lugar al que, sin duda, siempre se quiere volver.
Desde la energía cosmopolita de Buenos Aires hasta el silencio imponente de los glaciares patagónicos, este trayecto de norte a sur fue una experiencia marcada por paisajes extraordinarios, sabores intensos y momentos que quedarán grabados para siempre.
Los sabores imperdibles
Uno de los grandes placeres de recorrer Argentina es descubrir su extraordinaria escena gastronómica. Durante el viaje entendí que la cocina argentina es mucho más que carne y vino; es una mezcla de tradición, creatividad y pasión por los ingredientes locales. En cada ciudad encontré experiencias memorables, pero algunos lugares merecen ser paradas obligatorias.
En Buenos Aires tuve una cena inolvidable en Don Julio, uno de los mejores restaurantes de América Latina. Desde que se cruzan sus puertas se percibe una atmósfera cálida y auténtica, donde el protagonista es el producto argentino. Sus cortes de carne alcanzan un nivel excepcional gracias a la calidad y al cuidado de cada preparación. La experiencia se complementa con una cava de vinos impresionante y un servicio impecable, que convierte la cena en un ritual gastronómico.

Para los amantes de los postres y la pastelería, otra parada imprescindible es Betular Pâtisserie, proyecto del reconocido chef pastelero Damián Betular. El lugar combina un diseño contemporáneo con una propuesta dulce elegante y divertida. Cada creación parece una pieza de arte: desde los macarons hasta las famosas medialunas y postres de temporada que reflejan la creatividad del chef. Es el sitio perfecto para hacer una pausa entre recorridos por la ciudad, y disfrutar uno de los cafés más trendy de Buenos Aires.
La cocina italiana ocupa un lugar especial en la identidad gastronómica argentina, y uno de sus máximos exponentes es Cucina Paradiso, del reconocido chef Donato de Santis. Comer ahí es sentirse en una auténtica mesa familiar italiana. Las pastas frescas, los risottos y las recetas tradicionales tienen un sello casero y elegante que refleja la personalidad cálida y carismática del chef. Cada platillo transmite la mezcla cultural entre Italia y Argentina que define gran parte de la gastronomía del país.
Otra experiencia culinaria exquisita fue descubrir la propuesta de Mauro Colagreco y del célebre chef Germán Martitegui, una de las figuras más influyentes de la alta cocina latinoamericana. Su restaurante, Tegui, fue durante años un referente internacional gracias a su visión creativa y refinada de la cocina argentina contemporánea. Cada menú es una experiencia sensorial, donde los ingredientes locales se reinterpretan con técnicas innovadoras y una estética impecable. La experiencia gastronómica aquí es mucho más que una cena; es un recorrido artístico por los sabores de Argentina.
Viajar por Argentina también es sentarse a la mesa y dejarse sorprender. Desde las parrillas tradicionales hasta la alta cocina de autor, el país demuestra que su gastronomía es hoy una de las más variadas y reconocidas de América Latina.
Sé que muchos destinos y paradas intermedias quedaron fuera del itinerario, como las cascadas del Iguazú, Mendoza o los campos de tulipanes en Trevelin. Lo bueno de Argentina es que da para mucho, mucho más, y siempre quedarán cosas en el tintero. Será en un próximo viaje, y prometo relatarlo aquí mismo.
¿Qué lugares visitar en Argentina en un solo viaje?
Un recorrido completo por Argentina incluye Buenos Aires, Salta, Jujuy, Mendoza, Bariloche, el Glaciar Perito Moreno y Ushuaia. Cada destino ofrece experiencias distintas que combinan cultura, naturaleza, gastronomía y paisajes únicos.
¿Cuál es la mejor ruta para conocer Argentina?
Una de las rutas más recomendables inicia en Buenos Aires, continúa hacia el norte por Salta y Jujuy, sigue por Mendoza para disfrutar del vino y finaliza en la Patagonia y Ushuaia, donde se encuentran algunos de los paisajes más espectaculares del país.
¿Qué hace especial a la Patagonia argentina?
La Patagonia destaca por sus lagos cristalinos, montañas, glaciares y parques nacionales. El Glaciar Perito Moreno y Bariloche son dos de sus principales atractivos para quienes buscan naturaleza y aventura.
¿Qué comida típica probar en Argentina?
Además del tradicional asado, es recomendable degustar empanadas salteñas, vino Malbec, pastas de influencia italiana, postres artesanales y la propuesta de restaurantes de autor reconocidos internacionalmente.
¿Vale la pena visitar Ushuaia?
Sí. Ushuaia ofrece la posibilidad de navegar por el Canal Beagle, admirar paisajes australes y conocer la ciudad más austral del mundo, una experiencia única para cualquier viajero.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Argentina?
Argentina puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para recorrer ciudades y viñedos, mientras que el verano austral favorece los viajes por la Patagonia y Ushuaia.
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